LOMA Orientadores Familiares

Artículos de interés para mejorar tu vida en familia


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El desarrollo de motivos valiosos en los jóvenes

teensPor: José Antonio López Ortega Müller

No es posible la educación de la voluntad de los hijos o de los alumnos, si los padres y los profesores no despiertan en ellos motivos fuertes, valiosos y permanentes.

Para poder hacer algo que cuesta, se necesita quererlo hacer, es decir, poner en juego la voluntad. Los motivos son lo que mueven a la voluntad, se les llama también palancas de la voluntad. Es muy difícil aprender alguna cosa si no se espera conseguir algún bien a través de aquello aprendido.

La cuestión clave en el desarrollo de la voluntad consiste en la interiorización de los valores —un motivo es un valor interiorizado—. Por ejemplo, cuando un niño o un joven descubren que el estudio es un valor, ya no hay necesidad de decirle que estudie, porque lo hará por propia iniciativa. Ha tomado al estudio como algo propio, considerándolo un motivo. En la educación de la voluntad es necesario iluminar el entendimiento del educando, con el fin de que se incline al verdadero bien, y no a un bien aparente, entonces, la voluntad tenderá, efectivamente a un bien.

Esto exige informar a los hijos sobre la bondad y malicia de los actos; ayudarles a descubrir una jerarquía de valores, enseñándoles a distinguir entre verdaderos y falsos valores.

Los valores y motivos nobles, elevados, jerarquizados en torno a uno que les da unidad y sentido, constituyen el ideal. El ideal es la gran energía que mueve la voluntad.

La educación de la voluntad requiere despertar en los educandos ideas claras sobre qué es lo que quieren de verdad en la vida, sin confundirlo con los simples deseos, gustos o caprichos. Incluye, además, estimular sentimientos subordinados a esas ideas. Se trata de conseguir una inclinación positiva hacia lo noble, lo bello, lo bueno, lo verdadero, lo honesto, lo limpio, lo elevado. Para esto es necesario que los educadores —padres y profesores— sepan presentar de modo atractivo los fines valiosos que se logran con conductas morales buenas. Esto significa hacer atractiva la virtud, evitando que aparezca como algo propio  de personas extrañas, raras, tristes o antipáticas.

Las virtudes no se hacen atractivas rebajando la exigencia, yendo por la línea fácil, sino presentándolas tal como son, mostrándolas por medio del testimonio personal, viviéndolas con alegría, naturalidad y lucha diaria.

Este planteamiento va favoreciendo en el educando que su voluntad se enamore de los verdaderos valores y se decida a poner los medios para vivirlos, en medio de dificultades.

En la medida en que se ayude a los hijos a descubrir el valor que hay detrás de cada actividad, les facilitará encontrar el sentido a sus acciones.

Conviene, de todos modos, no exagerar la función del interés y de la motivación. En la vida hay situaciones que no agradan y que es preciso afrontar. Es bueno que los hijos se acostumbren a hacer cosas que no les gustan y a trabajar cansados y desmotivados. También es conveniente enseñarles a interesarse voluntariamente en aquello que en principio no les interesa, por ello, se requiere hablar de la necesidad y del valor del esfuerzo. Además éste debe presentarse como es, sin disfrazarlo con conductas menos exigentes. Hay que aclarar, por ejemplo, que no se puede aprender jugando, que no hay aprendizaje sin esfuerzo. Y añadir que el esfuerzo es empleo enérgico del vigor, brío o actividad del ánimo para conseguir algo realmente dificultoso.

Eugenio D’Ors decía que en la educación y en el aprendizaje es preciso evitar la superstición de lo espontáneo, que implica repugnancia hacia los medios fatigosos de aprender. Para él no hay educación ni humanismo sin la exaltación del esfuerzo, de la tensión en cada hora y en cada minuto. Por eso proponía rehabilitar el valor del esfuerzo, de la disciplina de la voluntad, ligado no a aquello que place, sino a aquello, que en ocasiones, displace. Añadía el mismo autor, que cuantos están sometidos a la superstición de lo espontáneo, han querido llevar hasta su extremo lógico la metodología de lo razonable, de lo intuitivo, de lo fácil, de lo atrayente, del interés sin conocimiento previo, han tenido que confesar si son sinceros, su fracaso.

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La relación entre hermanos: entrenadora para la vida social

988311_320521778087557_486421278_nHoy en día las familias tienden a ser muy pequeñas. No cabe duda de que la publicidad es capaz de cambiar la forma de pensar y de vivir de las personas. Son mayoría las familias que tienen un solo hijo o, cuando mucho, dos.

Yo me pregunto, ¿cómo influirá esta forma de familia en el desarrollo y la educación de los niños de hoy?

Hay muchas cosas que a los hijos únicos les será muy difícil aprender porque la relación de los hermanos en el ámbito familiar resulta un aprendizaje irremplazable de los valores sociales, que son exactamente los mismos que algunos valores familiares como: Respeto, comprensión, tolerancia, solidaridad, generosidad, cortesía, amabilidad, etc.

Entre los hermanos, hasta los pleitos resultan de gran utilidad en su educación cuando los padres saben manejarlos adecuadamente. A los papás les preocupa y les hace sufrir el que sus hijos se peleen, sin embargo con ocasión de esos pleitos los niños pueden aprender dos cosas indispensables para vivir en sociedad: defender sus derechos y respetar los derechos de los demás. Los papás pueden ayudar mucho haciendo ver a los niños cuál es el derecho de cada uno y motivándoles a llegar a una solución cordial por el reconocimiento de los mismos.

Es importante que los padres dejen claro a los niños qué le corresponde a cada uno. En la familia hay muchos bienes y espacios que podemos compartir con los demás, pero también existen cosas y lugares que son propiedad particular y espacio propio de cada uno.

Cuando esto se reconoce, se puede pedir a los niños que defiendan lo suyo y respeten lo ajeno. Esta es una regla básica de la convivencia humana; es lo que tendremos que saber hacer en el ámbito social, en nuestra relación con los demás.

La primera causa de competencia, envidia y celos entre hermanos es el cariño de los padres. Por eso los padres deben evitar comparar a sus hijos, así como mostrar preferencia por alguno de ellos, ya que esta preferencia por alguno es percibida por los hermanos como un rechazo hacia ellos.

Cada hijo necesita sentirse satisfactoriamente amado por ambos padres para evitar los celos que le hacen sufrir a el, a sus hermanos y hasta a los padres.

También es importante enseñar a los niños a pedir perdón así como a perdonar, ya que la convivencia familiar ofrece una y mil ocasiones para ello. Sin el desarrollo de estas dos habilidades, es prácticamente imposible cultivar unas buenas relaciones familiares.

O.F. Ma. Teresa Magallanes Villarreal
Centro de Ciencias para la Familia LOMA


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¿Cómo manejar con un hijo la próxima llegada de un hermanito?

¿Estás embarazada? ¿A ti y tu esposo les preocupa cómo reaccionará su hijo ante la llegada de su hermanito?

Para que todo salga bien les recomiendo:

a)      Ustedes, como papás, deben aceptar rendidamente el hijo que se anuncia. Tal vez no sea fácil al principio, cuando no se buscaba el embarazo,  pero hay que pensar que cada hijo tiene el derecho de ser aceptado e incondicionalmente amado por sus padres,  quienes le han comunicado la vida.

b)      No lo anuncien a su hijo
hasta la mitad del embarazo. A los niños, sobre todo si son pequeños, el tiempo les parece muy largo.

c)       Al anunciarlo a su hijo, háganlo con enorme emoción y alegría puesto que, en efecto, el hijo que viene es un gran don.

d)      Hagan participar a su hijo de los acontecimientos relacionados con el hermanito que va a nacer: compra de ropita, arreglo de la cuna y la habitación; el desarrollo del bebé, haciéndole sentir cómo se mueve, poniendo su manita en el vientre de su mamá,  etc.

e)      Eviten que su hijo experimente carencia de atención o cariño causadas por la próxima llegada del bebé.

f)       Háganle partícipe de la espera y la ilusión por conocer ya al hermanito cuando nazca.

g)      Platíquenle cómo su hermanito será su compañero de juego y cómo será muy divertido tenerlo en casa.

h)      Explíquenle que mamá tendrá que pasar unos días en el hospital cuando nazca el hermanito. Durante esos días,  eviten que se sienta solo o desatendido. Aquí el papá tiene una doble misión, entre el hospital y el hogar.

i)        En cuanto nazca el bebé, lleven a su hermano a conocerlo, si es posible en el hospital.

j)        No es necesario que compren un regalo a su hijo de parte de su hermanito, es mejor ayudarle a ver a su hermanito como el mejor regalo que podría recibir.

k)      Permitan que el niño se acerque y acaricie al bebé, explicándole que debe hacerlo con cuidado “porque está muy pequeño”

l)        Hagan que lo cargue con ayuda de papá o mamá.

m)    En suma hay que hacerle sentir que el bebé también es SUYO, y no sólo de sus papás.

O.F. María Teresa Magallanes V. 


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¿Qué hacer ante los berrinches de los niños?

A todos los papás y mamás nos ha pasado  que en la casa o estando en un lugar público un hijo haga un espectáculo tirándose al piso, pataleando y gritando cuando le hemos negado algo que quiere.  Aquí te doy algunos tips que espero te sean de utilidad:

1.       Trata de concentrarte en la situación concreta que están viviendo tú y tu hijo.

2.       No te preocupes de lo que los demás puedan pensar o decir de tu conducta o la de tu hijo.

3.       Mantente firme en la decisión que hayas tomado en cuanto a negarle algo que él quiere. Si no lo haces así, él entenderá que  esa es la forma de conseguir las cosas.

4.       Háblale con firmeza pero con cariño a la vez.

5.       Evita gritarle y procura no hablarle demasiado rápido.

6.       Trata una sola vez  de hacerle entender por qué no puedes complacerlo.

7.       No le ruegues, ni  le supliques, que se levante y se calle.

8.       Si no reacciona, da la media vuelta y déjale con su berrinche pero sin “público”; el niño no podrá mantener su “show” si no tiene quien lo vea.

9.       Si estás en una tienda aléjate despacio de él pero manteniéndote al pendiente de lo que hace. Te aseguro que en unos segundos se pondrá de pie e irá tras de ti.

10.   Cuando se haya serenado y deje de llorar, hazle patente tu cariño, pero aclárale que esa no es la forma de obtener lo que desea.

11.   También explícale que no se puede tener todo lo que nos gusta o se nos antoja.

12.   Si sigues estos pasos, pronto dejará tu hijo de utilizar esta conducta para conseguir cosas, no sólo porque lo has hecho bien sino porque habrá madurado. Ésta es una forma transitoria de comportamiento muy relacionada con la etapa evolutiva de los niños.

O.F. María Teresa Magallanes