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Artículos de interés para mejorar tu vida en familia


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Educación para el amor, el noviazgo y el matrimonio (3)

Última entrega de la serie:

El matrimonio

ImagenLa preparación para el matrimonio tiene tres etapas: la preparación remota es la que se cubre mediante el ejemplo que los jóvenes han visto en su familia, principalmente, por el trato que hay entre sus padres, por el concepto de matrimonio que han adquirido desde niños.

La preparación próxima para el matrimonio es precisamente el noviazgo del que hemos hablado antes.

La preparación inmediata: sería deseable que todos los aspirantes al matrimonio hicieran un buen curso pre-matrimonial, donde tengan la oportunidad de terminar su preparación ayudados por orientadores familiares especialmente preparados para ese tipo de cursos.

Habría que animar a las parejas que empiezan a pensar en casarse a participar en ese tipo de cursos.

CUADRO COMPARATIVO DE LAS RELACIONES DE AMISTAD, NOVIAZGO Y MATRIMONIO

AMISTAD

NOVIAZGO

MATRIMONIO

Entre dos personas de cualquier sexo Entre un hombre y una mujer Entre un hombre y una mujer
No decidida, espontánea Por decisión libre de ambos Por decisión libre de ambos, expresada ante la sociedad
Temporal o duradera Temporal, por fuerza Permanente
Encuentros ocasionales y frecuentes. Relación más cercana para conocerse. Conviven y comparten todo
Manifestaciones de amor asexuales Manifestaciones de amor prudentemente limitadas Manifestaciones de amor sin límite
No relaciones sexuales No relaciones sexuales Relaciones sexuales de acuerdo a lo natural
No hijos No hijos Hijos si
No exclusiva Exclusiva, leal Exclusiva, fiel


¿Por qué llegan algunos novios a las relaciones sexuales?

  • Falta de información sobre la diferente respuesta sexual entre el hombre y la mujer
  • Imprudencia: soledad de dos, noviazgo demasiado largo, encuentros en la oscuridad, el alcohol, pornografía en el cine y la TV, manifestaciones de cariño sin medida.
  • Concepto erróneo del amor
    • Falta de formación de la conciencia moral
    • Falta de educación de la libertad
    • Falta de desarrollo de la voluntad
    • Falta de autodominio: la razón no gobierna a los instintos, las emociones y las pasiones.
    • Falta de desarrollo de virtudes humanas como: el respeto, la templanza, la fortaleza, el pudor, etc.
    • Miedo de perder al otro
    • Presión del grupo social al que pertenecen
    • Intención de comprometer al otro a casarse
    • Curiosidad
    • Copiar conductas que se ven en otros o en los medios de comunicación

Por qué no conviene que los novios tengan relaciones sexuales previas al matrimonio. Posibles consecuencias

  • Manifiestan egoísmo en uno de ellos o en los dos
  • No se pertenecen el uno al otro
  • Supone mentir con el cuerpo
  • Se convierten en cómplices de un acto indebido
  • No se deben el uno al otro
  • Luego de la primera vez, es más difícil resistirse
  • Se pierden el respeto
  • Se pierden la confianza
  • Se justifican los celos
  • Pierden la ilusión de casarse
  • Se puede alargar el noviazgo
  • Se puede apresurar el matrimonio
  • Pierden libertad para romper, se sienten atados aunque no lo están
  • Se casan bajo presión, sin total libertad
  • El matrimonio podría ser inválido
  • Posible embarazo
  • Posible abandono del padre del bebé
  • Duda del hombre acerca de su paternidad (“si lo hace conmigo, ¿cómo sé que no lo ha hecho con otro?”
  • Tentación de abortar
  • Presión para abortar, por parte del novio y/o de la familia y otras personas
  • Miedo de la mujer de tener que enfrentar a un esposo, cuando ya tuvo relaciones antes con otro novio
  • Celos del esposo por el pasado
  • Desconfianza, del presente y futuro, de la fidelidad en la vida conyugal
  • Desencanto de la relación sexual conyugal por haberse acostumbrado a la prohibición (ahora ausente)
  • Dificultad para educar a los hijos en la continencia sexual por tendencia a auto-justificarse (sobre todo cuando ha habido embarazo antes del matrimonio)
  • Comparación cuando se han tenido relaciones con otras personas
  • Recuerdos, imágenes y experiencias anteriores que es difícil aislar de la relación sexual conyugal y que la contaminan.
  • Quien más pierde es la mujer, y en caso de embarazo el hijo.

O.F. María Teresa Magallanes Villarreal

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¿Prevenir el cáncer de mama? ¡Pero cómo si consumimos anticonceptivos!

Fuente: Sexo Seguro

Con la exposición de la mujer al consumo de hormonas desde hace más de 40 años, su salud se ha puesto en riesgo una vez más. Sobra evidencia científica que demuestra la asociación que existe entre el consumo de anticonceptivos (AC) y el desarrollo de cáncer; y en las siguientes líneas nos permitiremos presentar algunos estudios que afirman este hecho:
1) Lancet 2007: estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford a más de 50,000 mujeres, el cual concluye que los AC aumentan el riesgo de padecer cáncer cervical invasivo sobre todo cuando se han consumido más de 10 años, y ellas se encuentran en edad de entre 20 y 30 años.

2) Asian Pacific Journal of Cancer Prevention 2011: estudio llevado a cabo por investigadores del Colegio Médico y Centro de Investigación de Bhopal en la India, en el que se demuestra que una historia familiar de cáncer de mama y el consumo de AC son factores que promueven la presencia de este en las mujeres.

3) PLOS ONE 2011: estudio realizado por médicos de la Escuela de Medicina de Taiwan a más de 65,000 mujeres; en el cual se concluye que el consumo de hormonas, ya sean estrógenos o estrógenos más progesterona aumentan el riesgo de padecer cáncer de mama invasivo.

4) Annals of Internal Medicine 2012: investigación llevada a cabo por médicos de la Universidad de Portland en los Estados Unidos, en el cual se analizó información de 66 estudios, y se concluyó que las mujeres que no tienen hijos, que su primer embarazo fue posterior a los 30 años de edad y que consumieron AC, tiene mayor riesgo de padecer cáncer de mama.

5) European Journal of Contraception and Reproductive Health Care 2012: estudio realizado por investigadores de la Universidad de Ciencias Médicas de Chongqing en China; en el cual se estudian 13 investigaciones prospectivas desde 1960 y hasta el 2012 con 859,894 participantes, mismo que concluye que usuarias de más de 10 años de AC tienen mucho mayor riesgo de presentar cáncer de mama que aquellas que no las han consumido.

6) PLOS ONE 2012: estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Johannesburgo en Sudáfrica, el cual concluye que los AC orales e inyectables están asociados al aumento de cáncer de mama y cervicouterino, y que esto depende del tiempo de uso.

Así mismo la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el año 2005 considera los AC como cancerígenos del grupo 1, es decir, cancerígenos para humanos.

Con toda la evidencia que existe sobre los efectos adversos de los AC, ¿no es injusto que la mujer se arriesgue al consumirlas, sobre todo cuando existen método naturales altamente efectivos que permiten ejercer la paternidad responsable? ¿El que ellas tengan que poner en juego su salud, no será una forma de violencia?


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¿Por qué tantos matrimonios fracasados?

Hace poco escribí un artículo con el título: “Causas y consecuencias de las rupturas matrimoniales”,  pero alguien que lo leyó en la página de LOMA me dejó un comentario diciendo, “se habló mucho de las consecuencias y poco de las causas”. Tenía razón, y me preocupa que haya sido así, porque si queremos evitar las consecuencias de las rupturas conyugales habrá que conocer y evitar las causas.

Ahora me dispongo a exponer las causas más frecuentes que veo, sobre todo a partir de mi experiencia en la consulta de orientación familiar con matrimonios rotos o en vías de romperse y que logran recuperarse.

Entre las causas hay que distinguir las que lo son de origen y las que son posteriores al inicio del matrimonio.

Las causas de origen son: la mala elección de la persona con la que decidimos compartir la vida y formar una familia; un noviazgo deficiente que no favoreció el conocimiento mutuo,  y por lo tanto, el desarrollo y la maduración del amor; los traumas  no superados de una familia de origen disfuncional; el engaño u ocultamiento de situaciones que afectarán de forma importante la vida conyugal; la frivolidad e irreflexión en la etapa previa al matrimonio; la decisión de casarse condicionada por alguna circunstancia que le resta libertad, entre otras.

Este tipo de causas suponen una desventaja inicial para la vida matrimonial y familiar. No son irremediables pero si producen un inicio deficiente de la relación conyugal que es difícil  superar.

Las causas que se dan ya en la convivencia de la vida conyugal y familiar son muy diversas. Tal vez con afán de generalizar podríamos decir que las dos más importantes son: el egoísmo y el orgullo (o soberbia) y esta última es la más perjudicial. Estos dos enemigos de la vida y el amor de los esposos se ven reflejados en diversos aspectos de la relación, que funcionan más bien como ocasiones o materia prima en la que el egoísmo y el orgullo  se manifiestan.

Los temas en que generalmente chocan los esposos y que se convierten en causa de conflictos conyugales son: La familia política, que en realidad son dos; el trabajo de uno y otro de los cónyuges; la cuestión del dinero de ambos; la acogida, atención y educación de los hijos; los amigos de uno y otra; la distribución y administración del trabajo en el orden y limpieza del hogar familiar; los celos; la falta  o la mala  comunicación; el desconocimiento u olvido de las diferencias entre el hombre y la mujer; la falta de entendimiento sexual; la pretensión de cambiar al otro, ¡entre otras!

Iba a incluir la infidelidad pero este tema merece un tratamiento aparte puesto que no es sólo una ocasión de conflicto sino la más grave falta que atenta contra el compromiso adquirido y  la buena marcha del matrimonio.

Luego de enumerar todas estas causas, me siento sorprendida, no de que fracasen muchos matrimonios  sino de que muchos otros tengan éxito en esta que es la  aventura humana por excelencia: el matrimonio y la familia.

Compartir la vida y realizar un proyecto común, como es la familia, es una tarea difícil pero altamente gratificante cuando se realiza exitosamente.

La historia de todos los matrimonios comienza de forma muy parecida. Podría decirse que todo empezó por que un día se conocieron – o se descubrieron porque a veces resulta que se conocían mucho tiempo atrás-  se enamoraron, y su amor creció de tal forma que cada uno podía decir al otro “yo ya no puedo vivir sin ti”. Esto les llevó a la decisión de casarse.

Y, si la etapa gestacional de todos los matrimonios es muy semejante, después de casarse todas las historias matrimoniales son totalmente distintas.

Toda relación matrimonial tiene tropiezos y problemas. La diferencia entre un matrimonio fracasado y otro feliz es que el matrimonio que tiende a romperse no  atina a resolver los problemas que surgen  y se van acumulando en la vida cotidiana, mientras que el matrimonio feliz es aquel en que los esposos enfrentan cada problema que surge y lo resuelven juntos, lo que deja su relación cada vez más fortalecida.

El tema de las causas del fracaso matrimonial desborda las posibilidades de este artículo, merece todo un libro y hasta un tratado, sin embargo trataremos de concretar lo más posible.

Un elemento común a la incapacidad de los esposos para resolver problemas es la falta o la mala comunicación. No olvidemos que entre dos personas siempre hay diferencias y que cuando estas son hombre y mujer, hay  aún más diferencias. La única forma de compartir la vida exitosamente es mantener una excelente comunicación, no sólo para llegar a acuerdo en todo lo que afecta a los dos y a sus hijos, sino para que el proceso amoroso continúe desarrollándose. La comunicación produce el conocimiento mutuo y a mayor conocimiento mayor crecimiento del amor. Una vez que yo hice esta afirmación en un curso con un grupo de señoras: “Entre más se conoce a una persona, más se le ama”, una de las asistentes comentó “¡Qué bien se ve que usted no conoce a mi marido!”

La mayoría de los problemas de un matrimonio, si entre ellos hay un amor verdadero y maduro, se pueden resolver por medio de la comunicación. Este es el medio por excelencia de la relación entre personas, más aún cuando se trata de una relación tan completa, permanente e íntima como es el matrimonio. Sin embargo la comunicación es sólo eso, un medio, porque, ¿de que serviría comunicarse muy bien si lo que hay para comunicar es negativo?

Esto nos lleva a los dos problemas que subyacen a todos los problemas conyugales y que se mencionaron al principio: el egoísmo y la soberbia.

El egoísmo es la antítesis del amor. Es cierto que nosotros hemos de amarnos a nosotros mismos para luego poder amar al otro pero, ¡eso lo tenemos garantizado!, toda personas se ama a sí misma porque siempre está buscando su bien aún sin pensarlo y sin proponérselo. Sin embargo el amor nos hace salir de ese círculo en el que el sujeto del amor y su objeto es la misma persona, (yo me amo), llevándonos a dirigir nuestro amor a alguien más allá del yo, a otra persona.

Entre los esposos la lucha no debe ser entre ellos sino de cada uno consigo mismo para hacer triunfar el amor sobre el egoísmo. Esto implica saber comprender, saber dar, saber perdonar, saber ayudar, incluso saber renunciar a un bien propio por el bien del otro, a lo que podemos llamar con la horrible palabra de “sacrificio”. Esta conducta sólo puede ser fruto del amor.

Cuando ante las diferencias y desacuerdos entre los esposos hay amor, ambos sabrán ceder alternadamente para complacer al otro.  Por ejemplo, no hay que olvidar, que para uno es  familia política la que para el otro  es  familia de origen, con quienes tiene vínculos afectivos añejos y de alta intensidad. Por lo tanto apreciar, procurar la buena relación y, cuando es necesario, tolerar a la familia política, resulta una verdadera manifestación de amor hacia el otro.

Por último, el mayor enemigo del matrimonio es la soberbia. Partiendo de que todos cometemos errores y tenemos  defectos, hemos de reconocer que muchas veces necesitaremos pedir perdón. Pero nadie pide perdón cuando no reconoce que ha fallado, lastimado o perjudicado al otro. Nos resulta fácil enumerar los defectos de los demás y muy difícil reconocer los propios. Por otro lado, cuando el otro nos ofende o perjudica, no es tan fácil perdonar, especialmente si el otro no reconoce su falta o pide perdón. Estas actitudes son el mayor obstáculo para disolver los conflictos y resolver los problemas. La soberbia es algo que todos tenemos en mayor o menor grado. Vencerla es también tarea del amor y se comienza con el empeño del autoconocimiento.

Cuando el amor va derrotando progresivamente al egoísmo y la soberbia de los cónyuges, todas las demás ocasiones mencionadas: el dinero, el trabajo, la relación con las familias de origen, etc., constituyen más bien oportunidades de acrecentar el amor y la unidad de los esposos, por las buenas disposiciones interiores y la comunicación. No hay que olvidar que la felicidad de los cónyuges y la de sus hijos depende de que la unidad de todos se afinque en la fortaleza del amor que dio origen a la constitución de la familia.

O. F. Ma. Teresa Magallanes Villarreal